Cómo se relacionan cuerpo, mente y emociones

Lunes, 27 Noviembre 2017 13:36

Existen numerosas investigaciones que demuestran la relación entre la Psique (Mente) y el Soma (Cuerpo), de ahí la palabra psico-somático.  La tensión mental y el estrés influyen en los órganos, los músculos y los tejidos, generando dolor y enfermedades.

Las enfermedades psicosomáticas son reales, no son inventadas. Experiencias vitales negativas derivan en úlceras de estómago, dolores de cabeza, nauseas, vómitos, dermatitis, lumbalgias, fibromialgia...

Estas lesiones han de ser tratadas desde el plano físico así como desde el plano psicológico, para que no sigan dañando al cuerpo ni desencadenen una enfermedad.

Claves para dejar de somatizar

1. Adaptación y aceptación de las dificultades.  Si somos conscientes de que no podemos controlarlo todo, afrontaremos mejor las dificultades, llegando a aceptarlas sin que se generen conflictos internos que desencadenen en molestias físicas.

2. Escuchar nuestro cuerpo y las emociones que vamos sintiendo.  Si prestamos atención a nuestras emociones y las identificamos, es más probable que se generen cambios y, por tanto, haya mejoría.

Existen ciertos rasgos de personalidad que nos hacen más propensos a presentar somatizaciones:

Dependencia emocional
Necesidad de apoyo y aprobación
Afán de protagonismo
Evitación de responsabilidades
Manipulación
El tratamiento combinado de psicoterapia y fisioterapia son la clave para recuperar el equilibrio y el bienestar de la persona
Es importante que la persona reconozca que la base de su malestar es psicológico, al mismo tiempo que el profesional de la salud ha de entender el sufrimiento del paciente  a pesar de que las pruebas diagnósticas no confirmen una base física, dado que el malestar es real.

Por tanto, la intervención ha de combinar el tratamiento de los síntomas físicos junto con la psicoterapia, con el fin de que el paciente aprenda a manejar  los conflictos de su vida diaria a través de estrategias de afrontamiento más adecuadas.

En este caso, es muy apropiada la Terapia Racional Emotiva, que hace hincapié en cómo “no son los acontecimientos los que nos perturban, sino la manera de percibirlos”.  Mediante esta terapia, el paciente aprende a identificar sus creencias limitantes e irracionales, que le provocan malestar y a sustituirlas por otras más sanas y racionales.  Se trata de una terapia muy rápida y efectiva.