Crecimiento personal: Los cuatro acuerdos

Sábado, 08 Octubre 2016 00:00

Los cuatro acuerdos

Los Cuatro Acuerdos son una guía de crecimiento personal y desarrollo personal. Recopilados y divulgados por el mejicano Miguel Ruiz, están basados en la sabiduría de los antiguos toltecas.

Según el autor, proporcionan el poder necesario para cambiar el antiguo sistema de creencias que nos limita y hace infelices.

1. El primer acuerdo: Sé impecable con tus palabras

Este es el acuerdo más importante y difícil de cumplir. A su vez, es muy poderoso. Mediante las palabras se crea todo, tus intenciones, tus sentimientos, tus emociones, tus sueños. A la vez que son una herramienta muy poderosa, pueden ser muy destructivas. Pueden crear el sueño más bello o destruir todo lo que te rodea.

El concepto de impecabilidad para los toltecas se refiere a “íntegro”, es decir, tu palabra es íntegra cuando expresa lo que piensas sin agredir a nadie.

No lo es cuando mientes, engañas, criticas, manipulas o injurias, incluso a ti mismo. Ser impecable con tus palabras es no utilizarlas contra ti mismo. Si me amo a mí mismo, expresaré ese amor en mis relaciones contigo y tú me amarás. Si te odio, tú me odiarás.

Con el uso erróneo de las palabras, nos perjudicamos unos a otros y nos mantenemos en un estado de miedo y duda. Las opiniones de los demás se establecen en nosotros como acuerdos, que nos limitan en nuestro desarrollo.

Si integras el Primer Acuerdo en tu vida, cambiará tu forma de tratarte y de tratar a los demás, especialmente a los que más quieres. Todo veneno emocional desaparecerá de nuestra mente y dejaremos de trasmitirlo. Asimismo, seremos inmunes a las palabras negativas de los demás.

La impecabilidad de tus palabras te llevará al éxito, a la abundancia, a la libertad personal, hará que desaparezca el miedo y se trasforme en amor y alegría.

2. El segundo acuerdo: No te tomes nada personalmente

El tomarse las cosas personalmente es una muestra de egoísmo. Es interpretar los acontecimientos como si fueras el centro, el destinatario, el punto de mira. Es suponer una intención dirigida a ti.

Si alguien te ofende, no te lo tomes personalmente, porque en realidad, se refiere a sus propios sentimientos, creencias y opiniones. Esa persona intentó enviarte veneno y, si te lo tomas personalmente, lo recoges y se convierte en tuyo. Te sentirás ofendido y reaccionarás defendiendo tus creencias y creando conflictos.

Cuando hagamos un hábito el no tomarnos las cosas personalmente, evitaremos muchos disgustos. Será muy difícil que los actos negligentes de los demás te hieran. Basta con confiar en uno mismo para elegir con responsabilidad.

3. El tercer acuerdo: No hagas suposiciones

Al hacer suposiciones creemos que lo que suponemos es cierto. Solemos hacer suposiciones sobre lo que los demás hacen o piensan, a continuación nos lo tomamos personalmente y luego reaccionamos y los culpamos. Esta secuencia desemboca en sufrimiento y dolor.

Hacer suposiciones en las relaciones conduce a malentendidos y problemas con las personas que amamos. Tendemos a creer que los demás saben lo que pensamos y suponemos que harán lo que queremos porque nos conocen. Cuando no lo hacen, porque no se lo he expresado, sufrimos.

Hacemos suposiciones porque la mente necesita justificarlo, comprenderlo y explicarlo todo para sentirnos seguros. No importa sin son correctas o no. Preferimos suponer a preguntar.

Cuando dejemos de hacer suposiciones y preguntemos, nuestra manera de comunicarnos cambiará y nuestras relaciones ya no sufrirán más a causa de suposiciones equivocadas.

4. El cuarto acuerdo: Haz siempre lo máximo que puedas

Este es el acuerdo que permite que los otros tres se conviertan en hábitos. Independientemente de las circunstancias, haz las cosas lo mejor que puedas. Ya estés enfermo o sano, con o sin energía, feliz o triste, enfadado o celoso…

Si haces lo máximo que puedas vivirás con intensidad, serás productivo y bueno contigo. Actuarás porque te gusta hacerlo y no por recibir una recompensa, así disfrutarás de todo lo que haces. De esta forma, aprendes a aceptarte a ti mismo y a aprender de tus errores.

Los tres primeros acuerdos sólo funcionarán si se hace lo máximo que se puede. Los hábitos como emplear mal las palabras, tomarte las cosas personalmente y hacer suposiciones, se debilitarán. Te sentirás bien contigo mismo aunque a veces no lo consigas. Lo importante es la acción.